VESTIGIOS DE UN ESPAÑOL INCONFORMISTA:
Vestigios de un español inconformista:
Pedro Laín Entralgo (1908-2001)
Autor: Dr. Juan José Fernández Teijeiro
Académico de Número
Real Academia de Medicina de Cantabria
"Todo en mí, Luz y carne, lo han amasado
los muertos y la tierra:
Las dos manos fecundas del Pasado ... "
J.M ª Pemán (Elegía de España, 1931)
Lo fue todo: médico, profesor, ensayista, historiador, químico, antropólogo, filósofo ..., y lo Tuvo todo: premios, honores, jerarquía, distinciones ..., pero, por encima de todo, Fue un hombre lleno de sabiduría ya la vez de humildad. Sin haber ejercido la medicina, salvo unos incipientes escarceos con la psiquiatría, enseñó desde La Historia Clínica, una de sus grandes obras, lo que es la esencia de la Medicina. De una forma u otra su impronta ha quedado en la formación de las generaciones médicas de la segunda mitad del pasado siglo.
Tenía 40 años Cuando Vestigios publico. Un libro de ensayos que subtitulo "Ensayos de crítica y amistad". Quería Plasmar el testimonio de su vida, las huellas que había ido dejando en su caminar, sentir la amistad de todo lo que había conocido. Vestigios Decía que, además de huellas, es también lo que queda Después de la ignición de lo combustibles: "... todo vestigio es perdurable Testimonio de una llama". No que fácil era, en Aquellos años, Pudiera imaginar Cuales IBAN A Ser sus reales Vestigios al concluir una larga vida, 93 años, plena, fecunda y apasionada.
Había nacido el 15 de febrero de 1908 en el pueblo turolense Urrea de Gaén, donde su padre era médico rural. Toda la trayectoria de su Vida Fue un continuado Empeño por el saber, por encontrar la verdad y por comunicarla. Siempre lo hizo con valentía y honestidad, esto le proporcionó Duras críticas desengaños Y también.
Español, católico y europeo, como muchos jóvenes de su generación, Sintió el dolor de una España desgarrada En los años convulsos de Aquella Monarquía "gloriosamente fenecida", en palabras de José Antonio, y de una República que a poco de nacer ya había frustrado tantas ilusiones y esperanzas. Como Unamuno, era español hasta la médula: "... de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de oficio y profesión; español sobre todo y ante todo", decía don Miguel, pero, como Ortega, Laín defendía el fermento renovador de Europa "que suscite la única España posible", en Laín palpitaba Desde su juventud, lo mismo que Ortega es el problema de España: "El problema español - Ortega afirma - es un problema educativo, pero Este, una su vez, es un problema de ciencias superiores, de alta cultura. El verdadero nacionalismo en lugar de aferrarse a lo espontáneo y castizo, procura nacionalizar lo europeo ".
Después, la guerra civil. Las circunstancias, Y también las contradicciones,-nada más orteguiano - lo llevaron un Unirse al bando de quienes IBAN A Ser Los Vencedores. Afiliado a Falange, organización que desconocía, le seducirá el mensaje de su fundador que hablaba de España como unidad de destino en lo universal ", de la" armonía del hombre con su contorno "," del Individuo portador de un alma "¿Era un soñador? Es posible, pero no era un conservador. Proponía a los Españoles una revolución social justa y vigorosa, fidelidad a la Historia de España, grandeza de la Patria y sentido católico de la vida: "La Dignidad Humana, La Integridad del hombre y su son Libertad valores eternos e intangibles".
Muy pronto, un los desmanes y Crímenes de la zona "roja", se contrapusieron los de "los suyos". Lo Vivió en carne propia. No tardó mucho tiempo en enterarse del fusilamiento de su suegro, un hombre de bien ", médico sevillano de prestigio. Unamuniano Dolor. "Me duele España en mi, como si fuera carne de mi carne ...", dirían los versos de Pemán. El fusil No podía ser, en modo alguno, el arma de Laín. En Arriba España, Durante la guerra, es una Editora Nacional, victoriosa y triunfante; Después en El Escorial, donde Quiso iniciar con su pluma, frente al rigorismo de Arbor, un camino conciliador de Aquella España rota y desgajada. No era fácil Aquella tarea de recomponer y reconfigurar el panorama intelectual español en el que faltaban, desde fuera y desde Dentro También, muchas voces.
Y su entrega a la Historia. Desde 1942 en que Logra la Cátedra de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense y hasta su jubilación en 1978 su producción y su docencia han sido magistrales. La realidad presente Mantiene viva en todas nuestras universidades la Escuela por él creada. La Historia clínica: historia y teoría del relato patográfico (1950), ya citada, está Reconocida como su obra maestra. Otras dos obras extraordinarias La relación médico-enfermo (1964) y La medicina hipocrática (1970), acreditarán La Riqueza intelectual del maestro que culminará con los siete tomos de su gran obra colectiva Historia de la Medicina. ¿Ha sido su pasión por la Historia el refugio intelectual de Laín Entralgo? El propio Laín se preguntaba a si mismo: "¿Para qué se entregan los hombres una faena esta singular de muertos Resucitar, Siquiera sea por la vía precaria de la conjetura y la narración? ... Escribir Historia es dialogar con quienes ya no existen ". "Entre los muertos vivo", le dijo al joven Menéndez Pelayo, Alfonso XIII Cuando visitaba la Biblioteca Nacional.
Decía que Laín "Los Hombres A veces escriben historia para evadirse de la época en que Viven". El "Cualquier tiempo pasado fue mejor" con la historiografía cobra vida ante un presente doloroso o insatisfactorio. Ese Derecho a discrepar, El Derecho a la polémica moderada, culta y Ponderada lo llevo un dimitir del puesto de Rector de la Universidad madrileña en 1956. Y su Inconformismo lo llevaría a publicar su "Descargo de conciencia (1930-1960)", todavía rodeado de un ambiente poco favorable al Diálogo ya la tolerancia. Le costó incomprensiones y disgustos. Voces hostiles lo recriminarían como un "Descaro de conciencia". ¡Mal conocieron y quisieron poco a muchos de sus antiguos D. Pedro "leales"! Su conciencia perturbada Vivió moral - lo dice él mismo - desde agosto de 1936. ¿Qué su descargo Fue tardío? ¿Qué le faltó la valentía que otros Tuvieron? - Recordemos a Ridruejo, Tovar, Valverde ... - Lo cierto es que Laín paso a ser "un paria Oficial", o quizás, mejor dicho y paradójicamente "un paria académico" pues perteneció un Academias de tres: (1946 la Nacional de Medicina), la de la Historia (1964) y la Real Academia Española (1953) de la que llegaría un director de servicios entre 1982 y 1987.
Podría haberse callado, - otros lo Hicieron - pero hasta el final de su Inconformismo proclamó: "Soy muy inconformista en problemas morales, en problemas intelectuales, en problemas de la vida colectiva. ¡Cómo voy a ser conformista con el espectáculo que, en muchos aspectos, OFRECE la vida española! ¡Cómo voy a ser conformista con el modo en que fue universitariamente Propone educar a los Españoles! ".
No dejó de buscar de buscar la verdad hasta el final. La buscó en su interior, en si mismo, en la amistad, y en el dinamismo propio del ser humano. Los Vestigios Filosóficos de Laín Están impregnados del pensamiento zubiriano: es su idea del hombre, es su encuentro las coordenadas: con inteligencia, realidad, hombre. En Medicina, el humanismo va más allá de la Condición Biológica del enfermo, desde Cualquier acto que como humano realización de sus derechos hasta el último que "le es realizado": la muerte propia. "Es en este momento - dice Laín - cuando el Muriente dice en su intimidad" Aquí está mi vida "... Es en este acto último y supremo en el que personalmente asumida la vida entera, más allá de todo asentimiento o Arrepentimiento, Llega a ser Verdaderamente Real y de uno mismo, esto es propia ".
Casi dos años han pasado - de puntillas - desde la fecha conmemorativa del centenario del nacimiento de Pedro Laín Entralgo, uno de los grandes intelectuales de la España del siglo XX. Fallecía el día 5 de junio de 2001. No faltaron elogios y alabanzas, Algunos desmesurados, y otros casi impertinentes. Parafraseando una Rilke había dejado escrito: dame un morir que me Permita hacer mi propia "Señor, muerte". Sin duda alguna su biografía alcanzo su propia muerte.
Santander, 1 de diciembre de 2009
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